“Caminante no
hay camino, se hace camino al andar". Ya lo decía Machado. En mi opinión
la vida trata de decisiones, hechos concretos, momentos puntuales que a su vez
marcan el desarrollo de la misma. Hace “poco más” de siete meses tomé una de
esas decisiones importantes en mi vida, muy importante sin duda alguna:
Emigraba, otra vez… (Mi familia es nómada por naturaleza). Nuevo país, nuevo
idioma, ¿Y los motivos de dicho cambio? Podría achacarlo a la situación difícil
que vivimos en España pero no es mi estilo quejarme, no me gusta echarle la
culpa a los políticos, ellos siempre serán los mismos perros pero con diferente
collar. Es mi humilde opinión. Vivo en el mundo que me ha tocado vivir y
siempre intento ver el lado bueno de las cosas, llamadme incrédulo. Quizás no
esté tan equivocado cuando me atrevo a decir que estos meses han sido intensos
en su máxima expresión. Suena a tópico pero puedo afirmar con rotundidad que la
vida me ha cambiado por completo, es como hacer un máster de “vida”.
El cambio es
brutal, lo notas nada más pisar suelo foráneo. Todo es nuevo y de repente
sientes como si estas al filo de un precipicio pensando en todo lo que pueda
pasar, pero te detienes, respiras hondo y las cosas empiezan a tomar su rumbo,
su buen rumbo. Largo camino. Y después viene Oxford, ciudad que con solo
pronunciarla derrocha clase por sus cuatro costados. Pero no se queda ahí.
Cuidad que te enamora con tan sólo dar un paseo por las famosas High St o
Cornmarket St donde en esos pocos metros cuadradros pasa algo tan simple pero a
la vez mágico: la gente vive, es feliz, van simplemente sonriendo por la calle
sin motivo alguno ¿Y es que acaso hay que tenerlo? En esta ciudad la
gente es feliz por definición, se les nota en sus miradas. Tengo que confesarlo,
estoy totalmente contagiado de esta “enfermedad” y eso señoras y señores,
permitirme la expresión, ¡Mola!.
Y como os
contaba, casi siete meses viviendo experiencias nuevas cada día. Experiencias
que pueden parecer rutinarias y que posiblemente lo sean pero son necesarias
sin duda alguna. No digo que te hagan mejor persona, pero si que te hacen ver
que la vida es de otra forma o que puede ser de otra forma. Y como siempre no
todo es positivo, está la parte no tan buena. Días tales en los que te topas
contra una pared y lo ves todo negro, oscuro. Hechos que te hacen pensar si
tomaste una buena decisión en dar el salto, personas que te crean ciertas
expectativas pero a la larga simple y llanamente te decepcionan y un no muy
largo etcétera. En definitiva, yo a esto le doy una definición muy sencilla:
"Vivir". Toparse con este tipo de situaciones te hace ver de que
madera estas hecho, de las cosas negativas siempre podrás extraer ese jugo
positivo que al final es de lo que te acuerdas, ¿Ver la botella medio llena o
medio vacía? Creo que mi respuesta es fácil de suponer...
Lo bueno es que
en esta ciudad tengo una gran ventaja; vivo con muchas personas a las que
quiero: Familia, amigos que son como familia, nuevos amigos que estoy seguro
que lo serán para el resto de los días e incluso personas que llenan tu vida de
un aire nuevo, diferente, agradable, puro. El camino no es fácil, es largo
repito pero el horizonte pinta bien, con optimismo, eso siempre. Llegué con una
idea pero como suele pasar cuando empiezas una aventura los objetivos cambian a
mediados que pasa el tiempo. De momento el presente es bueno y el futuro pinta
prometedor. Largo camino pero apasionante, como debe ser.
Nos vemos en la próxima Sistemáticos ;)

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